Con un gancho, hilo y mucha paciencia, una artesana de Chiapas da vida a muñecos tejidos que encierran historias, tradición y mucho amor. En Tuxtla Gutiérrez, Jeaneth Trujillo ha convertido el crochet en su pasión y en su forma de vida a través de los amigurumis, piezas personalizadas de la cultura japonesa que sirven como muñecos de apego emocional.
Wendy Jiménez.
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