En 1972, investigadores encontraron en Chiapas, México, un ejemplar desconocido dentro del estómago de una serpiente de coral. Durante décadas permaneció almacenado en un museo hasta que especialistas confirmaron que se trataba de una nueva especie: Cenaspis aenigma, un reptil tan singular que incluso fue clasificado en un género propio. Su anatomía y características únicas lo convierten en un hallazgo científico extraordinario.