Lo que tradicionalmente se conoce en los Altos de Chiapas como “culebras de aire”, hoy es analizado por especialistas como un fenómeno de inestabilidad atmosférica en aumento. En San Cristóbal de las Casas, la combinación de altas temperaturas, el crecimiento urbano y la altitud de 2,200 metros sobre el nivel del mar está generando choques térmicos que derivan en pequeños tornados. Aunque su duración suele ser breve, su frecuencia ha encendido las alarmas, pues la falta de radares meteorológicos en la entidad dificulta predecir con exactitud cuándo estos remolinos podrían impactar zonas densamente pobladas.
Reynaldo Esquinca.
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