La gastronomía zoque continúa sorprendiendo por su capacidad de reinventarse sin perder su esencia ancestral. Nombrada por expertos como la “soya chiapaneca”, la flor de cuchunuc ha dejado de ser un ingrediente exclusivo de los tamales para protagonizar propuestas audaces como pasteles, pays y helados. Gracias a su textura única y su capacidad para absorber aromas, esta joya de la selva no solo es un pilar de la identidad culinaria en Tuxtla Gutiérrez, sino también una alternativa versátil y económica que busca conquistar a las nuevas generaciones durante la temporada de Cuaresma.
Reynaldo Esquinca.
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