A pocos días de celebrar el Día del Niño, el panorama para los comerciantes de Tuxtla Gutiérrez es agridulce. Mientras las escuelas y familias ultiman detalles para los festejos, los sectores dedicados a la ropa infantil y los juguetes de madera enfrentan una realidad preocupante: la tradición está perdiendo la batalla frente a la era digital. Vendedores locales aseguran que los clásicos trompos, baleros y carritos de madera han pasado a ser objetos de decoración para adultos, mientras que los más pequeños del hogar ahora priorizan dispositivos como tabletas, consolas y celulares, transformando drásticamente los hábitos de consumo y la economía del comercio local.
Reynaldo Esquinca.
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